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Siempre a la espera

Aguardo de Jabalí:

Siempre me había ilusionado saber cual sería la sensación de poder experimentar una jornada de caza cuya modalidad no tengo la destreza ni habilidades como con la caza menor.

La caza mayor es una modalidad que siempre me ha llamado la atención y nunca he tenido, ni lugar, ni la ocasión de poder saborear una jornada de caza de este calibre, solo me conformaba con ver cornamentas en ventas, fincas ,ferias de caza ,documentales , fotos de compañeros por facebook y que algún que otro compañero de caza que contara las experiencias vividas .

Planeando para hacer una grabación de una jornada de caza, con DVQ Producciones , a los conejos, en el coto de un amigo. Para la grabación invitamos a Carlos Zahinos gestor cinegético de Extremadura, que le gusta mucho dicha modalidad y a la vez para poder disfrutar de una buena jornada de caza, rodeados de buenos amigos.

Llega el día del documental y el día de caza . Nuestro amigo Carlos de aparece con otro amigo, que venia aprovechando el viaje para recoger en un taxidermista un medalla de oro de jabalí, que recientemente había abatido.

Estando por la mañana en el bar tomando café Carlos nos presenta a su amigo Ángel Cosmo de Jerez de los caballeros (Extremadura).

Después de la Jornada de caza hacemos una comida en un bar del pueblo para celebrar lo bien que lo habíamos pasado y habían salido las cosas, intercambiando aventuras e información de caza.

En una de esas charlas me dirijo a Ángel y le comunico lo que a mi me gusta y me llama la atención la caza mayor que es la única modalidad que el realiza y yo nunca había tenido el gusto de probar.

Estuvo en la comida explicándome de que manera y forma hacía el los aguardos que según los permisos se cazaba o de día o de noche y yo solo hacia imaginarme como seria hacer un aguardo de noche y cuando me pasaría a mi una cosa parecida.

Después de tantas conversaciones , información , risas y tantas horas de comida llega el momento de despedirse y los compañeros de marchar para su tierra.

Angelito se dirige a mi y me dice:

No te preocupes que si te gusta esto ya te llamaré yo, cuando me den el permiso y te invito a que vengas a mi coto.

Lo inesperado

Pasa un mes, después de la jornada de caza de conejos que pase con Ángel.

Estando una tarde tranquilo en el sofá suena el móvil.

Es mi amigo Ángel Cosmos y me dice :

Feoo que haces este fin de semana?

Le pregunto porqué.

Es que tengo este fin de semana 3 permisos de noche para las fincas, y como me comentaste el día de la caza de los conejos, que estabas loquito por venir pues he pensado que te podías venir a pasar unos días de caza conmigo y a ver si aprendes algo.

Automáticamente me entro una cosa por el cuerpo, que se me lleno entero de alegría no me imaginaba nunca esa llamada para poder disfrutar de un aguardo, como los que me comentaba el amigo Ángel y yo siempre había imaginado .

Se lo comente a mi novia que estaba muy ilusionado por ir, llame a mi madre a mis hermanos a mi tía es que ni me lo creía aun, que iba a poder degustar de una de las jornadas de caza que llevaba tanto y tanto tiempo queriendo experimentar.

Me puse como loco y manos a la obra a preparar hasta el ultimo detalle para que no se me olvidara nada.

Cascos Peltor para el ruido, ropa de abrigo silenciosa, silla, linterna, macuto etc…

Noche de aguardo

Llego por la tarde a Jerez, después de dos horas de camino, me dirijo a recoger a Ángel a su casa e irnos al lugar de caza.

Montamos todas las cosas en su coche y nos vamos hacia la finca para ponernos en el sitio con más posibilidades según el día.

Llegamos a la finca, intentando hacer el menor ruido posible y podernos poner en una buena postura para poder disfrutar de un buen y bonito lance.

Abrimos la ultima cancela de la finca buscando una acequia de regadío que nuestro experto amigo tenia vista con el dueño de la finca, los cochinos jabalí iban allí a hozar del suelo y a beber cuando la acequia rebozaba en agua ya que estamos pasando un año duro de agua y ahora mismo no hay en el monte y el bicho necesita beber al igual que comer y revolcarse en el fango por eso de ponernos en la acequia de postura, porque allí pasaba un arroyo y en la orilla había marcas grandes y rastros de haber estado hozando en el suelo y detrás había un maizal muy muy grande. Nuestro amigo Ángel tenía vista las 6 o 7 coladeras que habían hecho los guarros, en la linde de la finca colindantes que daban al rio.

Mirando siempre fijamente, para que no pase nada desapercibido, no vaya a ser que me entre el bicho y no lo vea. Pasan y pasan las horas y con todo las coladas que teníamos vistas el arroyo, el maizal al fondo en otro terreno todo a nuestro favor menos un inconveniente el aire cambiaba y cambiaba constantemente, con toda la mala suerte que pasan las hora y las horas y no nos entra nada al aguardo, nosotros no parábamos de pensar que era la inestabilidad del aire y los guarros nos venteaban y se volvieran para atrás y no entraran en la postura.

Decidimos irnos a Casa de Ángel para descansar y comer algo, para poder cambiar de finca.

Pusimos el despertador y volvimos a ir al campo cambiando de finca y poder hacer otro aguardo cuando llegamos de noche al lugar del segundo aguardo arto de andar por la sierra. Cuando llegamos a la postura vista por el amigo Ángel, era un lago donde van a beber el ganado de la finca aprovechándola todos los animales del campo, zorros, vacas, venados, jabalís etc..

Yo cuando vi lo ocurrido pensé, ¿se puede tener mas mala suerte? el laguito donde bebía el ganado y los guarros que queríamos matar estaba seco solo quedaba barro.

Pues allí estuvimos esperando mirando lo que quedaba del lago, se había secado. haber si teníamos suerte lo que quedaba de noche hasta que amaneciera y poder volver a descansar a casa.

Llego el amanecer y aun no habíamos visto ningún guarro, pero el amigo Ángel que es un crack y estuvo toda la noche dándome directrices me dijo aguanta un poco y no seas impaciente y a eso de las 9 .15 de la mañana como un Ángel caído del cielo, no mas bien dicho hay apareció el. El único guarro que veíamos en todo el día. Se me encogió el corazón y los nervios se me estallaron. Mi amigo Ángel le quita el seguro al rifle y ocurre otra cosa inesperada me mira y me dice Joni, disfruta y dispárale tu. Yo no me imaginaba tal cosa que iba a ocurrir. Me pasa mi compañero Ángel el rifle y me dice apunta bien que esta el seguro del rifle quitado. Miro por el visor del rifle. Le apunto bien dentro de lo posible y pulso el gatillo.

Al mirar por el visor veo que el bicho, cae al instante muerto. Buen tiro, buen tiro grita Ángel y nos pusimos los dos locos de contento por que el haber estado toda la noche a la espera daba sus frutos. Un bonito pero pequeño ejemplar de cochino jabalí, que para mi fue todo un logro por ser el primero de mi vida de cazador. Por ello agradecer esta dura pero bonita jornada de caza, a nuestro gran amigo Angelito que en esto de los aguardos el sabe un montón y son cosas que se aprenden con el paso de los años y buenos lances..

Jonathan Baro “El Pintura”

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